Estas son las 5 cosas que aprenderás cuando dejas de gritarle a tus hijos

¿Gritarle a los hijos, es la mejor solución?

Gritarle a los hijos, no es la manera correcta de educar

Gritarle a los hijos es lo que tienden a hacer las madres cuando se encuentran bajo estrés en el día a día, debido a que el agobio que pasan diariamente no les brinda la oportunidad de recordar en ocasiones lo que tienen en sus manos, por lo que, terminan gritándoles a los hijos. Ser madre sin duda alguna, no es tarea fácil, pero también es cierto que es la mejor manera de glorificar su existencia.

Cuando las madres recurren a gritarle a los hijos, no es porque estén cansadas de ellos sino por el mismo cansancio de las labores diarias que tienen aparte de las correspondientes al rol de madre.

La mayoría de las madres que se colocan metas altas, buscan hijos perfectos, hijos que no alcen la voz, que no ensucien la ropa, que no sean indiscretos, saluden cordialmente con un beso a todo el mundo, hijos que tengan además excelentes notificaciones y cuartos sumamente ordenados, también que lean corrido desde los 6 años, que siempre estén peinaditos, no pierdan los juguetes y hagan los deberes sin ayuda…es decir, niños tan perfectos que solo existen en revistas, pero como sabemos que eso no es posible, acá te diremos las 5 cosas que obtendrás cuando dejes de gritarle a los hijos.

5 razones por las que debes dejar de gritarle a los hijos

1. La perfección no va de la mano con lo bueno

Cuando dejas de gritarle a los hijos, comprenderás por qué no necesitas ser una madre perfecta, ser madre no se trata de andar en una diaria competencia para demostrarle a los demás tu labor. Los niños prefieren a madres menos correctas y planificadas, por ende madres más espontáneas y felices.

Doblar la ropa en las mañanas, lavar los platos luego, te convierten en una madre más humana, feliz y más relajada, cosa que te convertirá en mejor mamá para tus hijos. Puede que tu casa no luzca como portada de revistas pero lo que sí lucirá como tal, serán las sonrisas de ellos y todo por dejar de gritarle a tus hijos.

2. No nacen hijos perfectos, por tanto no los esperes

Los niños, como todo ser humano, son imperfectos, niños al fin, a quienes se les derramarán los jugos, no les gustará bañarse, tampoco ordenar el cuarto  ni comer vegetales, querrán juguetes nuevos siempre, lo que es muy normal para su edad, ¿por qué esperarlos distintos? Si al final, ¡son y serán niños!

Aprende a amarlos como son, como torbellino de risas y besos pegajosos, algunas veces imprudentes por su espontaneidad y otras gruñones por el mismo punto de vista en que ven las cosas  y en ocasiones, caprichosos porque solo buscan ser felices. Así son los niños, perfectamente imperfectos.

3. Aprende a ser la mamá que tus hijos realmente necesitan

Las madres primerizas normalmente no tienen idea de cómo es la manera correcta en que sus hijos deben ser criados, por lo que al saber que serán madres, planifican cada situación para realizar las cosas de la mejor manera y obtener el conocimiento adecuado de cómo enseñarles e inculcarles valores, tareas y a ser independientes y generosos.

Sin embargo, cuando aprendes y ante todo comprendes que debes ser la madre que ellos realmente necesitan, no planificarás las situaciones sino sencillamente fluirás, siendo firme y cálida cuando debas serlo, protectora algunas veces y otras, motivadora. Porque cada niño es distinto y por ende cada uno necesita formas diferentes de ser criados.

4. Las miradas de terceros, están demás

Las opiniones y miradas de terceros siempre están presente, como las del club de amigas que normalmente las madres establecen cuando comparten las dificultades en que se encuentran al adentrarse al mundo de criar a sus hijos, se comparten muchas opiniones sinceras, se comparten risas por las ocurrencias de cada niño y algunas veces buscan alternativas o llamados de atención como madres. Esas amigas pasan a ser las socias de la maternidad, luego del padre de los niños, por supuesto.

Sin embargo, se debe tomar muy en cuenta que las miradas y palabras de terceros sobran, especialmente las de quienes son deshonestos y perfeccionistas que solo buscan aparentar lo que no son, dando consejos que no sirven ni aportarán nada a la crianza de tus hijos.

5. Aprende a superarte a ti misma

Si hay quien puede demostrarle a las madres que pueden dar siempre la milla extra en momentos que se encuentran agotadas, esos son los niños, ya que, ellos les enseñan a superarse a sí mismas, a ser mejores seres humanos, a perdonar y al mismo tiempo a tener esa fe tan inquebrantable en próximas oportunidades. Les enseñan que son más fuertes y perseverantes de lo que piensan, a fijarse más en metas que en obstáculos y que además de ello, pueden ser logrados sin la necesidad de gritarle a los hijos.

Actualmente, las madres tienden a enfocarse en ser su mejor versión sobre todo cuando del nacimiento de los niños se trata, buscan reinventarse para ser mejores día a día. Pese a que el cuerpo diga lo contrario por las ojeras y trasnochos, las uñas perfectas que solían tener, pero aun así, son cosas que no se atreverán a cambiar cuando descubren lo hermoso de la maternidad.

Con estas 5 razones tendrás la total convicción de que con los días venideros, tendrás nuevas y mejores oportunidades de no gritarle a tus hijos más y por ende, convertirte en la madre que ellos tanto anhelan  y necesitan.

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